Pesadillas

Las pesadillas no son un tipo de sueño especial ni nada por el estilo, son sueños que ocurren como la mayoría en la fase REM, sólo que en este caso están cargados de emociones negativas. Está demostrado que una gran parte de los sueños tienen componentes negativas (más de dos tercios), pero las verdaderas pesadillas sólo se dan de vez en cuando, y son bastante más frecuentes en niños y adolescentes, pues a medida que envejecemos van desapareciendo. También se ha demostrado que las personas más asustadizas o tímidas tienen una mayor frecuencia de pesadillas.

Aunque estos pequeños momentos desagradables son frecuentes, las verdaderas pesadillas, los sueños terroríficos en los que cobran vida nuestros temores son bastante más raros. Lo que le da este carácter tan terrorífico a las pesadillas es sin duda su realismo. Si, por ejemplo, tenemos una pesadilla en la que nuestro hijo se cae por las escaleras ante nuestros ojos, es normal que prefiramos despertar. Además, las expectativas que tanto nos pueden ayudar en los sueños lúcidos suelen tener su lado negativo en las pesadillas. Si pensamos “ah, está agarrado a la barandilla, pero sería muy raro que se cayera”, es casi seguro que terminará cayendo. Lo que tememos es lo que se realiza en este tipo de sueños.

Las pesadillas pueden tener causas variadas, e incluso simultáneas. Desde luego el estrés y la ansiedad parecen correlar muy bien con la frecuencia de las pesadillas, y también lo hacen las lesiones y las enfermedades (sobre todo si están acompañadas de fiebre). Es decir, todas aquellas situaciones en las que nos sentimos vulnerables e incapaces de superar los obstáculos que la vida nos presenta. Por eso es normal que cuando los momentos de máxima presión de nuestra vida terminan, también lo suelen hacer las pesadillas. El caso más claro son los niños pequeños cuando después de una pesadilla se meten en nuestra cama y no vuelven a tener malos sueños, pues ahí se sienten seguros. Aunque a veces las pesadillas pueden darse años después de los momentos de presión. No soy yo el único que alguna vez ha soñado hacer un examen de una asignatura que aprobó hace años… ¿Verdad?

En los casos más graves, el origen suele estar en eventos traumáticos, que dan lugar a verdaderas depresiones que suelen necesitar tratamiento. En estos casos las pesadillas se repiten regularmente y el paciente revive el momento de máxima intensidad emocional. Estos malos sueños a su vez afectan a la vida diaria, creando así un círculo vicioso del que es difícil salir.

Otras razones de las pesadillas son las malas condiciones mientras dormimos, por ejemplo, tomar ciertas comidas que son difíciles de digerir antes de acostarnos, o dormir en una mala posición, con dolor, etc. Algunos medicamentos también pueden contribuir a la aparición de este tipo de sueños.

En definitiva, nuestro día a día termina transpirando de una forma u otra en nuestros sueños. si tu vida es tranquila y no tienes excesivas preocupaciones y aun así todavía tienes frecuentes pesadillas ya sabes lo que tienes que hacer… Deja de ver esas películas de miedo que tanto te gustan. 🙂

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