Menos es más

Dada la amplia información y técnicas existentes para conseguir tener sueños lúcidos se puede caer en el error de aplicarlos todos de forma compulsiva con el objetivo de aumentar las probabilidades de tener un sueño lúcido rápidamente. Pero se cae en una trampa que para los más experimentados es obvia. La ansiedad por la obtención del resultado es precisamente lo que nos aleja de él.

Aunque definitivamente está muy bien probar todas las herramientas posibles, es mejor hacerlo de forma alegre y positiva… casi casual. Como cuando disfrutas de un paseo por el campo. No puedes hacerlo acelerado, expectante o ansioso. Simplemente disfruta del paseo. Disfruta al escribir tus sueños en el cuaderno. Disfruta al buscar las cosas extrañas, las señales. Ríete con las cosas absurdas…

Los principiantes de forma natural tienden a leer toda la información de golpe sobreexcitados por el interés. Esto es algo perfectamente normal naturalmente, y no lo condeno, pero intentarlo todo a la vez provoca unas expectativas que luego no se cumplen. El ejemplo más claro de este error está en los tests de realidad. No lo digo sin conocimiento de causa, precisamente lo digo porque en múltiples ocasiones yo también he caído en esta torpeza. Sabiendo la existencia de diferentes test de realidad y habiendo leído que su aplicación en serie puede conducir a mejores resultados, puedes intentar hacer el test de las manos, mirar el reloj, respirar tapándote la nariz, todo a la vez y de forma compulsiva muchas veces al día y… no hacerlo bien ninguna.

Vale más un solo test de realidad bien hecho que cien mil de mala manera. Los test de realidad tal como los entiende mucha gente son sólo un atajo para comprobar si estamos soñando. Y son un atajo que funciona bien si se hacen bien. Es decir, hay que concentrarse durante la vigilia en hacerlo cuidadosamente para poder hacerlo bien cuando estemos dormidos. En mi opinión no es suficiente con taparse la nariz e intentar respirar. Hay que introducirse plenamente en el momento presente, preguntarte sinceramente cómo has llegado hasta este momento mientras haces el test, o inmediatamente después.

Un test de realidad bien hecho, dudando sinceramente y respondiendo seriamente a la pregunta de si estás soñando hecho 3 veces al día es mejor que una sucesión de 100 combinaciones de todos los demás.

Las tres consecuencias de este estilo de hacer las cosas son:

  • Te impones a ti mismo una presión por los resultados que va a ser la causante de que no lleguen.
  • Haces los test de realidad a la ligera y de mala gana
  • Terminas quemado de los tests y terminas no haciéndolos en absoluto

Es parecido a lo que hacen los estudiantes de idiomas cuando se ponen metas imposibles del tipo:

Cada día voy a leer 20 páginas del libro X, voy a estudiar 10 palabras nuevas de vocabulario, a escuchar una hora de podcasts y a ver la serie Y todas las tardes.

Después de una semana es normal odiar el libro, olvidarse de estudiar las palabras y cambiar la serie por ver vídeos de chorradas en Youtube. No es que tengamos poca fuerza de voluntad o que seamos vagos, es que nuestros cerebros se rebelan ante la idea de ser forzados y violados contra su voluntad. El cerebro humano es creativo, es libre, y querer someterlo a tareas repetitivas y dolorosas para él es contraproducente. Es lo que ocurre con los test de realidad mal ejecutados, después de un tiempo se hacen mecánicamente y sin sentido. Para eso mejor no hacer nada.

Por el contrario un test de realidad bien hecho es un placer. Tampoco es necesario estar media hora para hacerlo, pero 3-4 minutos bien empleados dan para mucho. Sumérgete en el momento presente, busca todo lo que no encaje en la situación, repasa tus cinco sentidos y evalúalos. Disfruta de estar donde estás, del privilegio de poder ser consciente.

Lo mismo ocurre al acostarnos. Es imposible forzar un sueño lúcido, intentarlo con fuerza no sirve de nada. Hay que disfrutar de dormir, antes, durante y después. Toda práctica referente a los sueños lúcidos es mejor si se lleva a cabo de forma pausada, humilde y positiva. Si no le encuentras pleno sentido a lo que haces, no lo estás haciendo bien. Todos los ejercicios y técnicas consisten en mejorar tu capacidad mental, mejorar tu capacidad de autoconsciencia no solo en los sueños, sino en la vigilia también.

No se trata de una carrera o un reto que hay que superar. Cuando tu mente esté preparada, los sueños lúcidos vendrán solos.

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