Cómo aumentar la duración de los sueños lúcidos

Cuando empiezas a tener sueños lúcidos suele pasar que te dejan con la miel en los labios. Has aprendido a tenerlos con cierta frecuencia, ya no te alteras cuando te haces consciente de que estás dentro de un sueño y quieres explorar.

¡Volar, cantar, viajar, amar! Quieres todo, vamos. Has aprendido a repetirte a ti mismo que no hay ningún peligro, te mantienes tranquilo. Pero ahora el problema es que cuando estás disfrutando del sueño ¡te despiertas sin razón aparente!

¿¿Por qué??

Bueno primero puede haber razones fisiológicas. Quizás es que la fase REM está terminando, por ahí no vas a poder pasar. Pero quizás no es eso.

Sea lo que sea hay que intentar hacer algo para no despertar todavía.

¿Cómo puedes saber que te vas a despertar? Cuando ves que la escena se difumina, empieza a desaparecer delante de tus narices. El volumen de los sonidos empieza a bajar y lo que ves se hace borroso poco a poco.

De hecho sabemos en qué orden nuestros sentidos dentro del sueño empiezan a dejar de funcionar.

Si no estás oliendo o comiendo algo el gusto y el olfato no suelen ser sentidos relevantes en los sueños lúcidos, igual que no lo son tanto cuando estamos despiertos. Entonces nos centramos en los restantes que son los principales.

El primero de los sentidos que empezamos a perder es la vista. Como decía antes, el escenario empieza a desaparecer poco a poco. La luz disminuye y la nitidez de las cosas también. Puede ser algo muy gradual o bastante rápido, por eso hay que estar atento para actuar. El segundo en desaparecer es el oído. Puede ser que la escena delante de ti vaya desapareciendo pero puedas seguir oyendo los sonidos, las conversaciones, los coches, lo que sea. Y el último que desaparece es el sentido del tacto, por increíble que parezca. Cuando todo ya está oscuro, no puedes ver nada y se ha hecho el silencio, todavía puedes extender las manos de tu cuerpo dentro del sueño y tocar cosas, manipularlas, abrazar a alguien, sentir la lluvia en el asfalto en los dedos de los pies…

Esta secuencia es importante porque implica que tienes varias oportunidades de salvar un sueño que comienzas a perder.

Regla número 1: Nunca des un sueño lúcido por perdido antes de tiempo.

Cuando te des cuenta de que estás perdiendo visión centra tu atención en algo en particular. Si estás en una fiesta en los salones de un palacio y sientes que te empieza a fallar la vista acércate a una persona y préstale atención sólo a ella. Habla con ella, escúchala, y a la vez intenta seguir escuchando la música, las otras conversaciones. O fíjate en el cuadro del abuelo. O en perro, lo que quieras… Pero concentra tu foco de atención en algo, no te disipes. Es posible que así al concentrarte en algo en particular la intensidad de las sensaciones se recupere y puedas volver a la fiesta. Pero podría no ser así, y que el sueño de la fiesta mute en una conversación con el pero. Si tiene que ser así, que así sea, es mejor perderte la fiesta que perderte el sueño entero.

Por desgracia esto no es lo peor que podría pasar. La oscuridad puede seguir expandiéndose y podrías perder la imagen por completo. ¡Recuerda la regla número 1! En este caso mantente concentrado en la conversación o en los sonidos que estés escuchando. Entrégate a estos sonidos con todo lo que tienes. De ellos dependes. Intenta recuperar la imagen agarrándote al sentido del oído. Estás a tiempo de salvarlo, sin duda.

Si notas que el sonido se desvanece también todavía te queda otra oportunidad, el tacto. No ves ni oyes nada. Pero todavía puedes tocar cosas a tu alcance. Si estabas ya hablando con el perro y ha terminado de desaparecer, acaríciale, siente su pelo, su hocico, la fría humedad de su nariz. Intenta recuperarlo a partir de ahí, hacer que vuelva. Si intentas tocarle pero ya no está acércate a otras cosas, comienza a caminar con las manos extendidas, toca todo lo que puedas. Repite en voz alta: No está perdido, estoy todavía soñando, estoy soñando, no hay peligro, todavía estoy soñando. ¡Muchos sueños se pueden salvar todavía en este punto! No te desesperes, y recuerda la Regla número 1.

Si por desgracia ves que no encuentras nada que tocar y todo está oscuro y silencioso y que ya te fallan las fuerzas, sientes que te quedas sin energía, tienes sueño… ¡No te rindas! ¡Todavía tienes otro cartucho en la recámara! ¡¡¡Gira!!

¡Gira, gira, gira, gira como puedas! Se trata del sentido del equilibrio interno que todos tenemos. Hay muchas formas de hacer esto dependiendo de cómo te encuentres en cada momento. Pero siempre que lo hagas sigue hablando, sigue repitiendo que todavía estás soñando, que no hay peligro. Si estás de pie lo más normal es girar como una peonza, como hacen los niños cuando son pequeños, ya sabes, porque tiene gracia marearse un poco. Justo así. Te sorprendería la cantidad de sueños lúcidos que pueden salvarse con este simple truco. ¡Recuerda la regla número 1! Si sientes que no te puedes mover hay otra forma bastante efectiva de girar haciendo trabajar a la sensación de equilibrio. Dejarse caer de espaldas. Ponte recto, cierra los ojos y déjate caer hacia atrás. No esperes chocar contra el suelo, no hay nada detrás. Lo más probable es que sientas que empiezas a girar sin resistencia como si estuvieras en el espacio. La sensación de caída es muy real. Y si por la razón que sea estabas tumbado, gira tumbado. Rueda. Haz la croqueta, gira, gira, gira, juega a ser Neymar. Recuerda, no dejes de repetir que todavía estás en un sueño.

¿Qué pasa cuando ejecutas estos giros? Lo más probable es que mientras giras o cuando paras de girar poco a poco un escenario se vaya materializando delante de ti. Es una sensación espectacular. Habrás salvado un sueño lúcido. Además suelen aparecer sitios que no tienen nada que ver con el sueño anterior. Si estabas en la fiesta en el palacio puedes aparecer en una oficina, en una playa, un bosque… cualquier sitio.

Pero por desgracia también podría ser que te encuentres con que no consigas recuperar el sueño lúcido y te despiertes en tu cama.

Pero ahora viene lo más importante de todo este artículo.

Regla número 2: Nunca des por perdido un sueño lúcido, ni siquiera después de perderlo.

Demonios, ¿qué quiere decir esto? Quiere decir que si te despiertas en tu cama fastidiado porque has perdido un sueño lúcido, tienes que asegurarte muy muy bien de que es así. ¡Bien podría ser que el sueño siga vivo y lo que estés viviendo sea sólo un falso despertar! Por eso es tan importante hacer los tests de realidad lo primero cada vez que nos despertamos.

Y para terminar…

Regla número 3: Nunca des por perdido un sueño lúcido. Nunca.

Escríbelo en tu cuaderno de sueños donde vivirá contigo para siempre.

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