La disciplina es recordar lo que quieres

Como ya he dicho anteriormente, lo único estrictamente necesario para tener un sueño lúcido es saber que son posibles. Ahora bien, a veces podemos querer creer en algo sin creerlo realmente. Ciertamente, ¿cómo puedo creer en algo en lo que no creo? Es complicado, puedes intentar engañarte o autoconvencerte, pero si no lo crees realmente desde lo más profundo de tu corazón, no lo crees, y punto.

Por suerte en el caso de los sueños lúcidos tenemos múltiples formas de llegar a creer en ellos antes de los vivamos en primera persona porque tenemos la ayuda de los sueños normales. Mediante los sueños normales podemos llegar a la convicción gradual de que los sueños lúcidos son posibles y así alcanzar la lucidez.

Dicho esto, hay una pequeña dificultad, y es que hace falta disciplina. Autodisciplina en particular, pero para simplificar le voy a denominar disciplina sin más. Para dormir el tiempo necesario cada día hace falta disciplina. No puedes quedarte viendo tu serie favorita por las noches y perder una o dos horas de valiosos sueños. Para escribir tus sueños cada día necesitas también un poco de disciplina. Especialmente al principio, cuando te cuesta recordarlos y debes escribirlos lo antes posible medio dormido, no es difícil caer a la tentación y dejarlo pasar. Para hacer los tests de realidad hace falta disciplina, precisamente porque son muy fáciles de hacer requieren mucha disciplina.

Porque las cosas más fáciles de hacer son las que son más fáciles de no hacer… Lo mismo pasa con las mayoría de herramientas que nos pueden ayudar a tener sueños lúcidos. Lo ideal es disfrutarlas y llevarlas a cabo con alegría e ilusión, pero éstas no suelen mantenerse siempre, especialmente al principio, cuando no estamos seguros de que funcionan. Pero contamos son ese aliado poderoso y generalmente infrautilizado, nuestra propia disciplina.

Hasta hace no mucho he odiado la palabra disciplina. La razón es que esta palabra ha sido tradicionalmente mal usada y abusada hasta el límite. Probablemente tú también la odies un poco, y es normal. Cuando se utiliza la palabra disciplina, lo que se quiere transmitir es algo parecido al control y la obligación provocadas por implacables fuerzas externas, en uniforme incluso… La autoridad de alguien externo que lo único que quiere es someternos a sus deseos. Sumisión, de hecho, sería algo parecido a lo que sientes cuando escuchas la palabra disciplina. Sumisión ante la autoridad capaz de castigarte física o psicológicamente si no accedes a sus deseos.

Los profesores por tanto pueden disciplinar a sus alumnos, los militares de mayor rango a los de menor, etc. Necesitas un poco de disciplina, chaval. Necesitas ser castigado, eso es lo que realmente quieren decir. Pero eso no es disciplina, a eso me refiero con que se le da mal uso a la palabra.

La disciplina es recodar lo que quieres. Eso sería una definición mucho mejor. Ciertamente mucho mejor que el sufrimiento y los castigos. Así lo que estamos diciendo que la disciplina es algo dirigido desde nosotros mismos y no aplicado contra nosotros mismos. Esta definición nos pone en control de nuestro propio comportamiento, y es un buen punto de partida para empezar a trabajar. Así, la disciplina nos da la capacidad de ponernos en acción independientemente de nuestro estado emocional.

La disciplina es lo que convierte nuestros objetivos en realidad, especialmente aquellos que requieren acción constante durante largos periodos de tiempo. Eso implica que para conseguir nuestras metas, lo único que tenemos que hacer es recordar cuáles son.

Elegir objetivo —> Recordar objetivo (disciplina) —> Objetivo cumplido

Es así de simple, es todo lo que hay. Lo que hay que recordar es dónde queremos estar, cuál es nuestra meta, y actuar para alcanzarla en cada decisión que tomamos. No se trata de recordar dónde estás o recordar cuánto te falta para conseguirlo, se trata de recordar tu objetivo. No permitirte a ti mismo olvidarlo.

El ejemplo de los idiomas que ya he puesto otras veces… Puedes querer con todas tus fuerzas aprender alemán, pero para eso se necesita mucho tiempo y dedicación, hay que leer mucho en alemán, escuchar todo lo que puedas, hacer ejercicios, revisar un poco la gramática, etc. Pero sobre todo lo que necesitas es disciplina. ¿Por qué? Porque si no tienes disciplina, cada vez que tu estado emocional esté un poco en otro sitio se te va a olvidar. En lugar de estudiar los verbos irregulares vas a entrar en Facebook a perder el tiempo viendo chorradas, en lugar de ver una película en alemán con subtítulos vas a pensar “bah, ahora estoy cansado, otro día” y vas a acabar viendo vídeos de Youtube sobre sabe Dios qué.

Aprender alemán requiere perseverancia. Aprender a tener sueños lúcidos también. Por suerte tener sueños lúcidos es mucho más fácil y más rápido que aprender un idioma, pero la analogía es válida. En ambos casos los beneficios a largo plazo son enormes y sobrepasan con mucho los esfuerzos realizados para alcanzarlos.

Así, básicamente se puede reducir la llamada disciplina a un problema de memoria. De hecho para tener sueños lúcidos no necesitamos ser buenos teniendo sueños lúcidos, lo que necesitamos es hacer un hábito de esos pequeños consejos que se sabe que definitivamente ayudan. Imagina lo que podrías conseguir si pudieras simplemente llevar a cabo tus mejores intenciones independientemente de todo. Si dices: “Me sobran 8 kilos, esto no puede seguir así”. Sin disciplina sería imposible alcanzar nuestras metas, y de hecho es lo que le pasa a la mayoría de la gente. Olvidan momentáneamente que quieren perder esos kilos de más y bueno, total, por una cerveza no pasa nada…

Con disciplina, una vez tomada la decisión, nuestras decisiones se convierten en hechos, automáticamente. El máximo nivel de disciplina se consigue cuando una vez tomada la decisión de lo que queremos está prácticamente garantizado que la conseguiremos. Esto no sólo sirve para tener sueños lúcidos a voluntad, sino para otras muchas facetas de la vida. Pero es especialmente aplicable a los sueños lúcidos porque lo único que se necesita es aplicar pequeñas acciones, de forma constante. Son cosas muy muy simples de realizar, que por el hecho de ser tan simples, son fáciles de olvidar.

Por suerte o por desgracia, no todos tenemos la misma (auto)disciplina, en eso estaremos de acuerdo. Hay personas persistentes a la hora de conseguir sus ambiciones, y hay otras que caen a la tentación fácilmente, de igual forma que hay personas con más fuerza muscular que otras. Y de igual forma que los músculos, la disciplina se puede entrenar. Igual que para conseguir aumentar los músculos es necesario ejercitar la fuerza muscular, para aumentar nuestra disciplina son necesarias dosis de disciplina.

Hace falta entrenamiento progresivo, esfuerzos demasiado pequeños o demasiado altos no consiguen buenos resultados, por lo que hay que empezar con retos que estén dentro de nuestros límites, pero cerca de ellos.

Piensa que mediante la aplicación de las técnicas para conseguir sueños lúcidos puedes, como efecto secundario, mejorar tu disciplina, que puedes utilizar luego para otros intereses que puedas tener.

Otro consejo que te puedo dar es que nunca te compares a otras personas. No compares tus mediocres sueños lúcidos en los que invocas una playa en el caribe y consigues… volver a tu habitación… con los sueños lúcidos de personas más experimentadas. Simplemente recuerda tu objetivo y cada día estarás un poco más cerca de él. El resto del mundo no te interesa, este asunto es una cosa personal de la cual sólo tú te vas a beneficiar.

2 comentarios sobre “La disciplina es recordar lo que quieres

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  1. Muy bueno! totalmente de acuerdo con la necesidad de la practica disciplinada, aunque yo no lo pienso solo como disciplina sino también como resolución, yo creo que si uno quiere algo pero no quiere también los medios para conseguirlo entonces realmente no lo quiere, es como los que quieren ser ricos pero no quieren trabajar, o los que quieren ser cultos pero no leen, realmente no saben lo que quieren y su objetivos se les salen de las manos, yo creo que el soñador debe saber lo que quiere y ser resuelto en el propósito de conseguirlo, para mí no sólo esta en juego la posibilidad de entretenimiento sino que la practica me conduce a una forma mas centrada de vivir la vida, por eso a veces también pienso en esta resolución o disciplina como devoción. A mi me cuesta mantener la disciplina y a veces tengo meses de baja en los que no escribo ni un sueño, pero cuando estoy disciplina escribo y dibujo en el diario, hago chequeos de realidad, practico yoga, practico pranayanma y leo sobre sueños y soñadores. No sé si sea un objetivo realizable mantener la practica durante todo el año constante, o si estas subidas y bajadas que yo tengo en la practica sean comunes.

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    1. Es normal que la motivación tenga altibajos, además tarde o temprano aparecen cosas impredecibles que requieren toda nuestra energía en determinados momentos. Somos humanos… Escribir el diario a veces da bastante pereza, ¿verdad? ¡Pero merece la pena!

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