Cómo estabilizar los sueños lúcidos

Es muy frecuente sobre todo entre los principiantes o después de una temporada de sequía desperdiciar sueños lúcidos por un exceso de emoción. Si todavía estás intentando tener tu primer sueño lúcido es bastante probable que lo vayas a perder muy rápido sólo por la propia euforia de estarlo viviendo. Te van a dar ganas de saltar, de gritar, se te va a acelerar el corazón, puede que te den ganas de llorar de alegría allí mismo, dentro de tu escena en el sueño.

La experiencia no tiene comparación que se me ocurra. Desgraciadamente esta exaltación va a traer como consecuencia automática que te despiertes, es normal. Pero afortunadamente esa misma euforia y esa intensa emoción serán las que te acompañarán en el futuro y te servirán de motivación para seguir profundizando e investigando con tus sueños. Por desgracia esta intensidad no es exclusiva de la primera vez. Aunque poco a poco te irás familiarizando con la experiencia y la textura sensorial de los sueños, esa intensa emoción al decir “¡Ah, espera! ¡Estoy soñando!” se va a producir cada vez. Sólo que poco a poco irás aprendiendo a canalizarla, a no dejar que te afecte y sobre todo a no despertarte. Aprenderás a mantener la calma.

Curiosamente esta capacidad de mantener la calma en un momento de máxima intensidad tiene un excelente efecto secundario, y es que también aprenderás a mantener la calma en tu vida diaria, despierto, tanto ante eventos de naturaleza positiva como negativa.

Es cierto que los latinos tenemos un carácter más emocional que otras culturas, y aunque no seré yo el que quiera que esto deje de ser así, sí es verdad que en muchas circunstancias es algo que no nos beneficia. Aprender a mantener el temple y no perder los nervios en momentos de presión e intensidad emocional es una capacidad que nos será muy útil para toda la vida. En el plano personal estoy seguro de que jugar con los sueños lúcidos le ha dado mucha estabilidad a mi personalidad.

Como escribió Kipling en su poema “If-”

If you can meet with Triumph and Disaster

And treat those two impostors just the same

En efecto, reconocer que entre el éxito o la derrota no hay ninguna diferencia requiere mucho aplomo y estabilidad emocional, la cual se puede conseguir gracias a las prácticas necesarias para conseguir sueños lúcidos, y también una vez dentro de ellos.

Entonces, ¿cómo evitar que los sueños lúcidos acaben prematuramente? Hay que conseguir fijar o estabilizar el sueño. Por curioso que te pueda parecer, los soñadores lúcidos que te preceden han experimentado mucho dentro de sus sueños para conseguir mantener sus sueños durante más tiempo. Yo mismo hice en su día múltiples pruebas, la mayoría con escaso éxito. Recuerdo en los momentos de máxima desesperación probar cosas extravagantes, y durante una temporada utilicé con cierto éxito la estrategia de rascarme el culo con la intención de no perder el sueño lúcido. No es tan absurdo como parece.

Experimentos aparte, una vez que te des cuenta de que estás soñando, tienes que fijar el sueño para que no desparezca. Si en el momento que te das cuenta de que estás soñando las imágenes se empiezan a difuminar y los sonidos a apagarse, necesitas meterle intensidad. Si por el contrario la intensidad es máxima, necesitas bajar el nivel.

Mi recomendación cuando te das cuenta de que estás soñando es que no hagas nada irracional. Mantén la calma, observa a tu alrededor con todos los sentidos como has practicado tantas veces despierto. Disfruta de lo que sientes con regocijo, del mundo que tu mente es capaz de crear por si misma. Puedes susurrarte a ti mismo: “Esto lo estoy creando yo. Estoy en mi sueño. Todo esto es mío. Todo esto soy yo.” Si mantienes la calma y te repites de vez en cuando que estás soñando habrás estabilizado el sueño y podrás disfrutarlo a su máximo nivel.

Todo esto es fácil de decir, pero para hacerlo hace falta bastante práctica, muchos sueños lúcidos, pero lo vas a conseguir. Si no fijas o estabilizas el sueño en los primeros momentos o cada vez que sea necesario puede pasar o que te despiertes o que el sueño vaya perdiendo intensidad y termine desapareciendo, olvides que estabas soñando y continúe como un sueño normal.

Es un juego delicado, es como estar en equilibrio sobre la palma de tus manos o caminando en la cuerda floja. Pero con un poco de práctica se consigue, cada vez que tengas un sueño lúcido lo irás controlando un poco mejor.

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