La importancia de la atención para tener sueños lúcidos

Tanto en la vigilia como en los sueños es muy importante a qué le prestamos atención. De hecho me atrevería a decir que todo aquello a lo que no prestamos atención desaparece. Por ejemplo, la próxima vez que salgas de casa fíjate en los detalles de la calle donde vives. Céntrate en una pequeña parte, la que quieras. Si hay una valla mira los barrotes, el número, la forma, el material. Si hay un cartel fíjate en lo que pone, cómo lo pone, el color de las letras. Si hay otra casa fíjate en sus ventanas, sus cortinas. Lo que sea. En pocos segundos verás que tu objeto de atención ahora… existe. Y antes no.

Lo mismo ocurre con las personas. Si usas el transporte público esto es obvio para ti. Algunas personas captan tu atención, otras no. Las que no te interesan por la razón que sea, desaparecen de tu realidad, no existen. Si mañana te preguntaran: “de estas personas, quiénes estuvieron ayer contigo en el autobús?” apuesto a que podrías reconocer a algunas y a otras no…

La atención no es relevante únicamente mientras estamos despiertos. De hecho mientras soñamos tiene mucha más relevancia. Y mientras disfrutamos de un sueño lúcido la tiene toda. ¿Por qué? Porque en este caso, todo a aquello a lo que no prestamos atención, literalmente no existe. En el mismo ejemplo que antes, si estás en el autobús dentro de un sueño y alguien capta tu atención, el resto de los pasajeros están perdidos. Desaparecen.

En el sueño sólo existe todo aquello que tiene nuestra atención en cada instante. Ahora bien, cuando somos conscientes de estar soñando, nuestros posibles objetivos aumentan. Podemos prestar atención no solo a lo que nos rodea, sino también a todo aquello implícito en el escenario, y para soñadores lúcidos experimentados, también a todo aquello no implícito. En el mismo ejemplo de antes, vas en el autobús y descubres que estás soñando. En ese momento puedes si quieres centrar tu atención en algo implícito en dicha escena y por ejemplo ir a la cabina del conductor y pedirle que te deje conducir. O bajarte del autobús en marcha y jugar a saltar entre los coches. Y si eres un soñador lúcido experto, haces desaparecer todo y apareces en una playa en Hawaii. Hawaii no está implícito en un autobús 😀

De esta forma, tu atención marca de una forma muy definitiva tu experiencia, pero tiene una componente todavía más relevante. Mientras te mantienes lúcido es crítico (crítico!) que mantengas la atención en tu lucidez, que mantengas la atención en tu atención. ¿Es fácil hacer esto? Bueno, no, pero es una cuestión de práctica, como todo. ¿Por qué es tan importante? Es muy simple, en los sueños el subconsciente no desaparece. Por la razón que sea, es muy difícil, extremadamente difícil, incluso con muchos años de experiencia, controlarlo todo en un sueño. Porque es muy difícil prestar atención a todo. Por eso van a surgir de forma inevitable elementos que no esperas, que van a intentar desconectarte (no digo que de forma voluntaria) de aquello que estés haciendo o sintiendo.

Y el hecho de que puedan redirigir tu atención es peligroso, en el sentido de que pueden hacerte olvidar que estás teniendo un sueño lúcido y llevarte corriente abajo hacia un sueño ordinario… éste es el problema.

Ésa es la inercia en estos momentos mágicos de la fase REM, que estés tan absorto en lo surreal, en el realismo del sueño que des por hecho que todo es real, auténtico, y olvides verificarlo. Por eso una vez que alcanzas la lucidez no basta con que centres tu atención en aquello que te parezca adecuado, sino que te recuerdes de vez en cuando por qué le dedicas tu atención a esto y no a aquello, y que además seas consciente de a qué le prestas atención.

Así aumentarás la duración de tus sueños lúcidos, y los disfrutarás del modo que prefieras. Es una buena práctica una vez despierto dentro de tus sueños comprobar a cada poco tu estado de lucidez. Es muy difícil y poco divertido controlarlo todo en los sueños lúcidos. Te recomiendo que al menos una parte esté abierta a tu subconsciente, no intentes eliminarlo… ¡para eso ya tienes tu día a día en la vigilia!

Deja que aparezcan espontáneamente nuevas escenas, personas, animales, emociones. Naturalmente, si quieres experimentar con esto o aquello, haz aparecer y desparecer cosas, nada en la tierra, camina sobre el agua, mira a las estrellas del cielo de tus sueños, pero si te encuentras con resistencia por parte de tu subconsciente y aparecen elementos que no deseas o desaparecen otros que sí deseas, no te alteres, mantén tu media sonrisa de “eh, estoy soñando, todo esto es mi creación” y sigue adelante con lo que tenías pensado hacer. Reactiva tu atención y continúa.

Lo más normal del mundo si estás empezando es que pongas tu atención en aquello que te rodea en ése momento. ¡No podría ser de otra forma! Es lo que hacemos en la vigilia, por supuesto. A medida que vayas adquiriendo práctica y capacidades podrás ir alejándote de tu punto de partida y crear escenas nuevas a voluntad. Y cuando llegues a cotas más altas podrás incluso dejar vagar tu atención y disfrutar del hermoso paisaje pintado por tu subconsciente.

Con media sonrisa en la cara… Todo esto es mi creación.

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