El otro lado de la puerta

¿Qué hay al otro lado de la puerta? Nada.
¿Qué hay al otro lado de la puerta? Todo.
¿Qué hay al otro lado de la puerta? El gato de Schrödinger.

No hay nada físico al otro lado de una puerta en un sueño lúcido, por lo tanto antes de que la abras no hay nada. La puerta misma no existe, es una puerta del mundo de los sueños. No te equivoques, si así lo crees, para tu mente no hay ninguna distinción con una puerta real. Puedes tocar el pomo metálico con los dedos, puedes llamar con los nudillos, puedes abrirla suavemente. Pero si lo crees puede ser una puerta mágica. La puedes cambiar de color con la mirada, te puede hablar, la puedes atravesar para ver que hay al otro lado.

Al otro lado de la puerta hay lo que esperas que haya. En realidad en los sueños lúcidos (si realmente tienes un alto grado de lucidez) esto no aplica sólo a lo que hay detrás de la puerta. Todo lo que existe en un sueño es lo que tenemos delante en este momento. Sólo lo que ocupa nuestro campo de visión en este momento es lo que existe en el sueño. No hay nada detrás de nosotros, no hay nada encima ni debajo. Sólo hay aquí y ahora. Lo que no está al alcance no existe, es como volver a ser un niño. La diferencia es que si el sueño es lúcido podemos producir cualquier cosa que deseemos y ponerla así a nuestro alcance.

¿Por qué entonces es tan útil una puerta? Porque en la vida real las puertas son el camino hacia lo que no podemos ver. Mientras estamos despiertos no podemos entrar a una casa desconocida atravesando las paredes o por el tejado. Tampoco entramos por las ventanas, pues éstas tienen otra función, en este caso para los habitantes de esos mundos que están dentro. Pero si estás fuera de la escena y quieres entrar, tienes que usar la puerta.

Si estás teniendo tus primeros sueños lúcidos es normal que no puedas tener el control de todo instantáneamente y sin problemas. Aunque seas perfectamente consciente de que estás soñanado y sólo quieras hacer pequeños experimentos como convertir el agua en vino o caminar sobre el agua… al principio fallarás una otra vez, y a veces tendrás éxitos que te empujarán a seguir adelante poco a poco. Es normal. La razón es que nuestra mente está tan acostumbrada a regirse de acuerdo a todas las leyes del mundo que es para ella antinatural violarlas y requiere un poco de práctica.

Por eso si ya puedes tener sueños lúcido pero tienes problemas para controlarlos, te propongo la técnica de la puerta. Si quieres ver a algo o a alguien, o cambiar de escenario, simplemente asume que eso que buscas está al otro lado de la puerta. Si estás aprendiendo a hacer surf y quieres saber cómo sería hacer surf con olas de ensueño pero no consigues hacer que la playa se manifieste de la nada delante de ti, asume simplemente que la habitación en la que estás ya está junto a la playa, y que sólo tienes que abrir la puerta para salir y encontrarla. Es una técnica muy fácil para manipularte a ti mismo, por decirlo de alguna manera, de cambiar tus expectativas. En realidad en el momento en que decides que la playa está al otro lado de la puerta, la playa ya existe allí, y seguramente no tengas ni que abrirla para empezar a escuchar el sonido de las olas.

¿Qué hay al otro lado de la puerta? Puro potencial.

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