Niveles de lucidez

Como ya bien sabes, lo que hace que un sueño pueda ser descrito como lúcido es simplemente el hecho de tener consciencia de estar dentro de un sueño mientras éste se desarrolla. La forma más frecuente  de conseguirlo es que en un momento dado durante un sueño normal nos demos cuenta de que estamos soñando, y así alcancemos la lucidez para y permanecer lúcidos hasta el despertar.

Esto no tiene por qué ser así necesariamente, también se puede alcanzar la lucidez, y por el propio devenir del sueño, perderla. Después podría recuperarse otra vez, volver a perderse… Así que por una parte no es tan fácil decidir si un sueño es lúcido o no, sino que puede ser lúcido en distintos grados, o bien a trozos, por momentos. Pero como digo esto no suele ser habitual, dado que el hecho de alcanzar la lucidez es tan notorio, tan destacable y asombroso, que perder la lucidez después en ese mismo sueño es raro.

Aparte de esto, se puede considerar que hay diferentes grados o niveles de lucidez dependiendo del nivel de consciencia que alcancemos en un momento determinado. Del mismo modo que cuando estamos despiertos dependiendo de la situación tenemos un mayor o menor grado de consciencia, lo mismo ocurre en los sueños. Lo que de forma coloquial se puede llamar “estar despierto” puede tener formas muy diferentes dependiendo de la situación.

Por ejemplo, no estamos igual de despiertos en la ducha por la mañana que antes de un partido de fútbol, o igual de despiertos bebiendo un poco de agua en mitad de la noche que esperando el metro, o viendo la tele, o en una cena con quien esperamos que sea nuestra pareja. En todos esos casos estamos despiertos, pero el grado de consciencia no es el mismo.

Lo mismo ocurre con los sueños lúcidos, y no es lo mismo un fugaz momento de lucidez entre imágenes borrosas que se diluyen poco a poco, que la completa consciencia de estar dentro de un sueño perfectamente nítido y fruto de nuestra propia creación.

Sueños normales. Son todos aquellos sueños en los que aceptamos que todo lo que sucede en el mundo de los sueños es la realidad. El contenido puede ser increíblemente variado: vago, ilógico, emocional, intenso, lleno de color, difuso, con múltiples personajes y situaciones… Pero su principal característica es que independientemente de su contenido, mientras estamos soñando los aceptamos como reales. Para ello a veces llegamos a justificar cosas imposibles con explicaciones absurdas. Una de las partes más divertidas de releer nuestros propios diarios de sueños es ver las explicaciones peregrinas que improvisamos en los sueños ante situaciones ridículas y totalmente increíbles.

El contenido de los sueños normales es creado por nuestra mente inconsciente, y están basados en nuestros recuerdos y experiencias, cuyas infinitas combinaciones dan resultados espectacularmente heterogéneos. Durante los sueños normales la parte responsable de la consciencia en nuestro cerebro permanece en un bajo estado de actividad.

Estado intermedio. El nivel de lucidez más bajo se da en lo que podríamos llamar estados de quasi-lucidez, en los cuales ante la observación de algún fenómeno de naturaleza extraña o algún suceso ilógico, nos damos cuenta de que estamos dentro de un sueño, pero no tenemos la experiencia suficiente para mantener la calma y seguir soñando y nos despertamos bruscamente, o bien el sueño se va desvaneciendo poco a poco y lo perdemos. También puede suceder que aunque el sueño no termine, se tenga un total descontrol sobre la situación, no pudiendo hacer nada para disfrutarlo, sino simplemente sobrevivir a la experiencia. En este estado de lucidez básico es muy difícil para nosotros conseguir cosas que son imposibles en la realidad precisamente porque estamos acostumbrados a que sean imposibles. En este punto también podemos encontrar una explicación “lógica” después de un momento de duda para los hechos extraños que se suceden, perdiendo así la opción de la lucidez. Esa explicación a veces es dada por otros personajes del sueño que parecen interesados en que permanezcamos ignorantes de formar parte de un sueño, de un teatro creado por nosotros mismos.

Sueño lúcido completo. Los sueños lúcidos completos se suelen alcanzar después de una cierta experiencia, cuando el hecho de ser conscientes de estar soñando ha dejado de ser una experiencia novedosa y estamos ya familiarizados con ella. Aunque es posible tener un sueño lúcido del máximo nivel las primeras veces, no es lo normal, dado que las sensaciones y emociones provocadas por el hecho de alcanzar la lucidez son tan fuertes que es difícil mantener la compostura y evitar que el sueño se nos escape como arena entre los dedos. Por suerte a medida que vamos reconociendo el fenómeno y sabemos que lo podemos repetir, podemos empezar a disfrutar del control de los sueños y empezar a saborear plenamente el regalo de la lucidez. El tiempo que se puede tardar en alcanzar la lucidez completa puede variar mucho entre unas personas y otras, pero lo que es cierto es que una vez familiarizados con los sueños lúcidos la experiencia no se suele olvidar, incluso si pasamos años sin practicarla.

Un sueño lúcido competo implica tener plena conciencia de que estamos soñando. Implica saber que todo lo que nos rodea es el fruto de nuestra propia mente, y saber que podemos manipular cada elemento a nuestra voluntad. Pero la experiencia del sueño lúcido no implica únicamente un mayor control, sino además la elección de ejercer dicho control.

Los soñadores lúcidos más experimentados pueden decidir no controlar nada del sueño y simplemente formar parte del desarrollo como hacemos en el estado de vigilia, dejándonos llevar por la corriente y disfrutar del espectáculo. Este ejercicio es muy enriquecedor, no sólo por el hecho de que en el sueño lúcido las sensaciones son mucho más intensas que cuando estamos despiertos, sino porque nos puede ayudar a conocer la lógica interna de nuestra mente de una forma muy constructiva. Si decidimos tomar el control podemos disfrutar de sensaciones imposibles en la vida diaria, como bucear entre los corales más bellos, hablar con los animales (existentes o no), hablar con personas a las que admiramos, comer comidas de sabores exquisitos con cero calorías, escuchar música creada por nosotros mismos, participar en desatadas orgías y un sinfín de cosas más… Es una realidad alternativa mucho más rica y sin las restricciones que tenemos habitualmente.

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