Observación e imaginación

Observar con atención el mundo que nos rodea es fundamental para distinguir los sueños del mundo material. Pero además de observar hay algo más que puedes hacer para acercarte un pasito más al mundo de los sueños. Imaginar. Aunque es bien cierto que la imaginación está un poco por detrás tanto de la percepción de los sentidos como de los sueños, la puedes usar a tu favor.

Por una parte puedes imaginar que estás soñando. En los momentos que te sientas libre, cuando tengas un minuto para respirar… cuando tengas un momento de libertad imagina que estás soñando. Abre tus sentidos al mundo y pon tu imaginación a volar. Por ejemplo, cuando vas en el metro, ¿que harías si fuera un sueño? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué harías? No es tan fácil hacerlo como decirlo, ponerte en el papel de que TODO lo que hay a tu alrededor no es real. Quiero decir, no es material, no es sólido, sino que es una fabricación de tu mente. No me gusta decir que los sueños no son reales, porque en efecto son reales.

Los sueños son la artesanía de tu mente, exactamente igual que la vigilia. Pero mientras estamos despiertos esta fabricación está basada en la electricidad que recorre ciertas neuronas, pero en los sueños el origen de esta fabricación es interno. El resultado es el mismo, un modelo, una representación, una realidad irreal. Eso ha quedado muy mal, pero no del todo mal.

Si consideramos que los sueños no son reales porque están creados por la mente, entonces nuestra vida en la vigilia es exactamente igual de irreal, porque también está creada por la mente. Cuando escuchas el canto de un pájaro no estás escuchando un pájaro, lo que estás sintiendo son los movimientos de expansión-compresión de los grupos de moléculas que se encuentran en el aire. El caso es que no escuchamos al pájaro. El concepto de sonido no existe. O mejor dicho, existe porque nuestro cerebro lo genera.

La mente humana (y la de muchos otros animales) es muy buena creando modelos. Esos modelos son los que dotan a los animales de una increíble capacidad de supervivencia. A partir de las vibraciones del fluido que llegan a nuestros oídos, las neuronas se activan y envían el mensaje al cerebro, y es éste el que interpreta, el que trabaja con toda la información que tiene y crea un modelo de un pájaro. Pero el pájaro no está en nuestra cabeza, no es real. No es real, puede ser un pájaro, puede ser una grabación de un CD, pero tu cerebro ha interpretado que era un pájaro…

En realidad no quiero hablar de modelos mentales hoy, pero están relacionados con la imaginación.

Volvamos al metro, imagina que todo lo que tienes a tu alrededor no es real, imagina que es un artificio, una maqueta, un modelo, una película, lo que quieras, pero que no es real. ¿Qué harías? Ah, ¡imagínatelo! ¿Le dirías algo al chico que está a tu lado? ¿A la señora de enfrente? Si todo fuera una película, un montaje de tu cabeza… serías inmortal. Nada importaría, y finalmente serías… libre. Imagina qué harías si fueras completamente libre. Imagina las conversaciones que tendrías, imagina que ellos también fueran libres e inmortales. Nadie te va a juzgar. Imagina escenas completas si tienes tiempo, recréate en los detalles, sumérgete en la historia. Podrías salir del metro, mirar a tu alrededor y encontrarte con esa persona a la que hace años que no ves y a la que te gustaría abrazar. Y la abrazarías. Después podrías ir a comer tu plato favorito con tu actor preferido, por ejemplo. Esto no es un sueño, vas en el metro, e imaginas, imaginas…

Y poco a poco te vas metiendo en tus sueños, imaginando tus sueños también te puedes familiarizar con ellos. Porque no puedes vivir eventos imposibles, pero sí puedes soñar cosas imposibles y sí puedes imaginar cosas imposibles.

Acostúmbrate a vivir tus sueños, sean los que sean, me da igual si son profundos o caprichosos. Sirven para hacerte feliz, eso ya es razón suficiente.

No seas como esas personas que viven con el ceño fruncido de tanto pensar en todo lo que no tienen, en todo lo que perdieron. Tú eres capaz de más que eso. Si no tienes una vida perfecta, imagínala. En cualquier caso acostúmbrate a pensar que no hay tanta diferencia para ti entre lo material y lo inmaterial. Para tu mente no hay mucha diferencia. Y mientras lo haces aprovecha el tiempo para ser feliz, esta vida es corta.

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