Tómatelo con calma

Me refiero al control de los sueños. Sin duda, vas a querer hacerlo todo lo antes posible, hacer progresos ya. Esto es un pequeño error que vas a cometer. Estoy 100% seguro. 😀

No sólo lo vas a cometer, sino que en algún momento lo vas a cometer sabiendo de antemano que será un error… No te preocupes, no hay problema, has venido a este mundo a probar, a experimentar, a conocer tus límites. Sólo hay que aprender de los errores.

Aprender a controlar los sueños no se hace de un día para otro, es un terreno resbaladizo que como todo lo nuevo a lo que nos enfrentamos en esta vida tiene su curva de aprendizaje particular. En el caso de los sueños lúcidos puede ser bastante pronunciada, pero vale la pena el esfuerzo, sólo hay que tener paciencia.

No se puede ser omnipotente el primer día. Si todavía no has tenido ningún sueño lúcido, avisado quedas. Si sólo has tenido unos pocos ya lo has podido comprobar en persona. Habrás escuchado que cuando se alcanza la lucidez se puede conseguir controlar los sueños, pero eso no quiere decir que sea automático. ¿Se puede volar en el primer sueño lúcido? ¿Se puede cambiar el color del cielo? ¿Se puede besar a tu novia del colegio? Sí, puede hacerse. Pero no es lo normal.

Lo normal en los primeros sueños lúcidos es que la excitación los arruine. Y en el caso de que en tu primer sueño lúcido lleves a cabo una proeza, no quiere decir que vaya a ser siempre igual de fácil.

La facilidad del control de tus sueños depende del nivel de lucidez. Y es que aunque los sueños pueden ser lúcidos o normales, hay grados, hay niveles, es una banda difusa. Puedes hacer un test de realidad, llegar a la conclusión de que estás soñando, pero puedes deambular en un estado de escasa lucidez que no te va a permitir disfrutar todo lo que querías. Intentas volar, sólo consigues un pequeño salto, y caes. ¡Cómo puede ser! ¡Estoy seguro de estar soñando! Ya, pero todavía no estás acostumbrado al mundo de los sueños. Ay, pequeño saltamontes… no estás acostumbrado a saltarte las leyes físicas y por eso a tu mente le cuesta. Es más fácil que eso, estás intentando saltar al cielo, cuando la realidad es que no hay nada que intentar, no hay cielo al que volar, no hay leyes físicas que romper.

En esos primeros sueños es normal que haya muchos intentos fallidos para cualquier cosa, es normal y no debes desesperarte. Lo primero a tener en cuenta es que todo depende de tus expectativas. Si cuando saltas ves que no vuelas, quiere decir que en lo más profundo de tus corazón no crees que sea posible. Si quieres reunirte en tu sueño con tu madre a la que perdiste hace tres años y no lo consigues, es que en el fondo no crees que sea posible. Puede ser que quieras hablar con ella y aparezca en su lugar David Hasselhjovf. O como se escriba. 🙂 Con el coche y el pelito y todo.

Tu inconsciente va a estar ahí siempre para hacer juegos graciosos. Es parte de la diversión. Los sueños son muy fluidos, cambiantes y caprichosos. Pero inclusos estos primeros sueños en los que todavía no puedes mantener un nivel de lucidez elevado son grandiosos. Son espectaculares. Te despertarás exaltado, vivo, emocionado y alegre de haber podido vivir una realidad de así. Un sueño lúcido más para la cuenta. Enhorabuena, sigue así.

La cuestión es que si un día consigues un avance serio, al día siguiente vas a querer más y más. Atravesar paredes, volar a la luna, David Beckam. Lo querrás todo. Por eso decía antes, querer avanzar demasiado rápido es un error que probablemente quieras cometer. “Todavía no vuelo muy bien, pero quiero intentar llegar a la luna. Seguramente no me salga bien, pero… ¿y si me sale?” No te va a salir… ya te aviso 🙂 Te vas a chocar contra la pared, en cuanto llegues al edificio más alto te entrarán dudas y cuando invoques al rubio te va a salir el frutero de 7 Vidas. Olé tú.

Habrás cometido un pequeño error, no se puede correr antes de aprender a andar. Y en particular en los sueños no suele funcionar lo de “probar a ver qué pasa”. El resultado depende en su mayor parte de las expectativas. Cuando intentas algo con una microscópica partícula de duda, no funcionará. Tu propio inconsciente es el que te está poniendo la zancadilla. Si lo piensas, nadie más puede sabotearte dentro de tu sueño, sólo tú mismo… Desde luego las leyes de Newton no son las culpables de que no vueles.
Si sabes que lo harás, lo harás. Si tienes grados mayores de lucidez sabrás cada vez con más convencimiento que puedes conseguirlo todo. Pero si dudas, tu inconsciente será implacable. Es como la ley de Murphy magnificada. Sólo cuando sepas que vas a volar, volarás. Será inevitable.

Este error por otro lado no es grave, y puede tener resultados graciosos. Experimenta, y… suerte.

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