Un poco de diversión. O mucha.

Aunque la mayoría de las personas se sienten atraídas en un primer momento por los sueños lúcidos debido a lo misterioso de los sueños, para explorar y descubrir, no mucho más tarde se dan cuenta de que son una puerta estupenda para dar rienda suelta a todo tipo de deseos y placeres.

Aunque las habilidades necesarias para alcanzar esta capacidad de satisfacer tus deseos en los sueños no son inmediatas y requieren práctica, con un poco de entrenamiento podrás tener el suficiente control de tus sueños para satisfacer esos pequeños deseos que no puedes llevar a cabo con tanta frecuencia como te gustaría, o que por la razón que sea no has podido realizar todavía.

De hecho es una de las primeras cosas que te recomiendo hacer cuando tengas tus primeros sueños lúcidos, por varias razones. Por supuesto recomendaría empezar por cosas sencillas para más adelante lanzarte a por metas más complicadas, pero es importante que mantengas el placer y la diversión en los sueños dentro de tu radar constantemente. Aunque probablemente ya estaba ahí… 🙂

¿Por qué es tan importante? Bueno, porque los placeres son buenos para la salud. En los últimos años se han llevado a cabo múltiples investigaciones sobre las emociones, el comportamiento y las creencias, y su influencia tanto en la salud como en la enfermedad. Así poco a poco la psicología, la neurología y la inmunología se van apoyando mutuamente. Se está comprobando que la separación que hacemos entre el cuerpo y la mente es sólo conceptual, una ilusión que estamos comenzando a reconocer. Cada vez hay más evidencias de que el placer puede mejorar el sistema inmunológico e incluso aumentar nuestra longevidad. Lo contrario ocurre con el estrés, naturalmente, que es justo lo contrario. El estrés nos pone nerviosos, nos altera los flujos hormonales, aumenta la presión arterial, y en general debilita la capacidad del sistema inmunológico para soportar enfermedades.

La mejor forma de combatir el estrés es con el placer, y más concretamente con las endorfinas que se liberan cuando experimentamos sensaciones placenteras. Por ejemplo acariciar a nuestra mascota, escuchar nuestra música favorita o tener una distendida conversación con los amigos aumentan las secrección de endorfinas contribuyendo así de hecho a mejorar nuestra salud.

En los sueños lúcidos estos pequeños placeres son perfectamente alcanzables, el beneficio es exactamente el mismo para el cerebro… O incluso mejor.

Si está demostrado que acariciar a tu mascota es bueno para tú salud, el placer de acariciar la suave melena de un león debe serlo tanto, o más. Los sueños lúcidos nos dan oportunidades como ésta. Deja volar tu imaginación. Si lo que te gusta es la música, en sueños se experimenta de una forma mucho más emocionante. No sólo porque mientras la escuchas eres consciente de que es tu mente la que la está componiendo (tú eres el autor) sino porque los sentidos en los sueños se afinan, se exageran, se multiplican. Comer tu plato favorito en la realidad es un placer, piensa en ello por un momento. Te invito a que lo pruebes en sueños. El sentido del gusto se aumenta significativamente en sueños. Todo es una delicia si lo esperas. Y sobre la conversación con tus amigos, mucho mejor es aquella conversación que no pudiste tener cuando querías.

Todas las acciones que llevamos a cabo en nuestros sueños afectan de forma significativa al humor con el que nos levantamos por la mañana. De la misma forma que cuando nos despertamos por la mañana después de un mal sueño nos sentimos con pocas ganas de hacer cualquier cosa, cuando nos despertamos después después de un buen sueño nos sentimos renovados, alegres, con energía. No lo puedo decir con seguridad porque no soy médico y en este campo hace falta aún investigación, pero mi intuición -basada en mi experiencia personal-  me dice que después de un buen sueño la liberación de endorfinas y los efectos beneficiosos para la salud no pueden estar muy lejos de los que tendría la experiencia real. Los sueños lúcidos pueden ayudarte a empezar el día con ganas de hacer cosas, con alegría.

Además, experimentar placer en tus sueños lúcidos, sobre todo al principio, tiene otro efecto positivo muy importante. Al aprender una nueva habilidad disfrutarla es fundamental, ya que cuanto más nos divertimos haciéndola, aprendemos más rápido y ponemos más energía en desarrollarla. Se produce una especie de espiral positiva, cuanto mejor te desenvuelves en los sueños lúcidos, más disfrutas, y cuanto más disfrutas, mejor te desenvuelves…

Por todo esto, solo puedo recomendarte que te lo pases bien en tus sueños lúcidos. Empieza por cosas que consideres fáciles. Quizás pruebas a volar un par de veces y no puedes. No te preocupes, camina hasta una pastelería y pide tu pastel preferido y disfrútalo. Si quieres hablar con un familiar fallecido hace tiempo pero no consigues que aparezca, acércate a la primera persona que te cruces y habla con ella. Estos pequeños éxitos terminarán dándote alas para alcanzar cualquier meta que te plantes. Es solo cuestión de práctica.

Y en cualquier caso, la felicidad está en las cosas pequeñas.

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