Tómate tu tiempo

Desafortunadamente para mi, aprendí a tener sueños lúcidos sin ninguna guía, sin ninguna ayuda. Tuve los dos primeros de forma inesperada, no sabía ni lo que eran, ni que existían. Pero entonces estaba solo, nadie de mi entorno podía ayudarme a entenderlo, así que tuve que aprender por mi mismo, haciendo muchas cosas mal por el camino.

Estoy seguro de que algunos errores son inevitables, de que por mucho que te avise los vas a cometer igualmente. Pero hay otros que no, que son perfectamente evitables y conocerlos te puede ayudar a no perder el tiempo como hicimos otros antes.

Naturalmente muchos de los consejos que doy aquí no son míos, los cuales a mi me los dieron en su día, de hecho aunque mucho de lo que sé lo aprendí solo, y sobre todo lo más importante, que es la forma de mirar al mundo en la vigilia, lo cierto es que en muchas cosas estaba atascado cuando leí por primera vez a Laberge y a otros autores posteriores.

Aquí solo quiero ayudarte para que tu camino sea más fácil.

El primer problema, las prisas. Un error común en todos los proyectos a medio-largo plazo. Zamora no se ganó en una hora, no puedes aprender Chino en 2 meses, y si te sobran 20 kilos no puedes tener un cuerpo de culturista en un año. El tiempo siempre ayuda, pero no es lo único necesario, hace falta dedicación, disciplina.

Por suerte los sueños lúcidos son mucho más fáciles de conseguir que hablar un idioma o conseguir un cuerpo diez. No se necesita tanto tiempo, puede ser muy rápido y en unos días tener varios sueños normales en tu diario y tener la suerte de un primer sueño lúcido. También podrían pasar unos meses, no es una ciencia exacta, pero es relativamente rápido. Aprender un idioma es más lento, para hablar Chino decentemente necesitarás 3-5 años de aprendizaje, con 1-2 horas al día. Esto tampoco es una ciencia exacta, pero si le dedicas ese tiempo a un idioma con seguridad podrás moverte con relativa soltura. Si le dedicas 1-2 horas de tu día a los sueños lúcidos, en 2 años no sólo los tendrás con frecuencia, sino que serás un experto aventurero y explorador.

En todos los casos necesitas entrenamiento, en los idiomas principalmente lectura, escucha y estudio. En el caso del aspirante a culturista subido de peso, entrenamiento duro en el gimnasio. Y en el caso de los sueños lúcidos entrenamiento psicológico. Hay que hacerlo. Puedes esperar a tener sueños lúcidos de forma natural, sin hacer nada, pero…

Llevar un cuaderno de sueños diario es fácil y divertido, agudizar los sentidos y buscar qué es lo que no encaja en el escenario que estás viviendo también es entretenido, levantarte un poco antes el sábado y volverte a acostar no es un trauma. Todo es fácil de hacer… de vez en cuando. Ir al gimnasio y hacer una clase de spinning es muy fácil. Por eso en los gimnasios dan invitaciones a los socios para un día para sus amigos, para que vayan un día, hagan spinning y digan: “¡No es tan difícil! ¡Me apunto!”, se inscriban y luego vayan a dos clases… Hay cosas que son fáciles de hacer una vez, pero no son tan fáciles de hacer con frecuencia. La constancia es básica para los sueños lúcidos.

En mi opinión, lo más importante no es el diario de sueños ni los tests de realidad hechos con total dedicación una vez cada hora. En su momento hablaré más profundamente de los tests de realidad y el problema que conllevan. Lo más importante es la actitud en el día a día. Hay que estar dispuesto a asumir, durante el día, en cualquier momento, ante cualquier hecho extraño, que cabe la posibilidad de que no estemos despiertos. De que quizás estamos soñando. En eso está la clave. Para conseguir este estado mental de fondo hace falta tiempo. Por que no estás acostumbrado a tenerlo. Quizás te lleve un par de días, quizás 2 meses. Pero si tienes constancia formará parte de tu vida. Y una vez que tengas los primeros sueños lúcidos verás que la diferencia entre la vigilia y el sueño es tan clara como el agua. Sabrás cómo mirar al mundo para comprobar si estás despierto o no, porque te familiarizarás con la textura de los sueños. Y te familiarizarás con la presencia de la duda, con la ambigüedad.

Yo tengo espíritu científico, ingenieril. Me gustan las certezas, las cosas claras y el chocolate, espeso. Pero también amo la ambigüedad, la lógica de los sueños, la duda constante. ¿Estoy soñando? Quizás sí, quizás no. ¿Funciona todo bien? Vista, oído, olfato…

Para ese estado mental hace falta entrenamiento. Pero igual que cualquier persona puede ponerse en forma o aprender un idioma independientemente de su edad o su estado físico de partida, cualquier persona puede aprender a tener sueños lúcidos. Los expertos están de acuerdo en esto y yo lo comparto. No creo que los soñadores más experimentados se consideren a si mismos “iluminados”, sino personas normales que le han dedicado más tiempo que los demás al entrenamiento. Igual que sería un insulto decirle a un jugador de baloncesto “tienes los genes perfectos para el baloncesto” es un insulto pensar que los soñadores más experimentados lo son por la gracia divina, o porque han tenido suerte desde el punto de vista genético.

No busques excusas, busca la motivación, y los sueños vendrán. Ten confianza. No lo veas como un entrenamiento de una temporada, piensa que es un entrenamiento para toda la vida. Igual que aprender un idioma o ponerse en forma no es algo que en algún momento “se termina”, la mentalidad apropiada para los sueños lúcidos se consigue mediante un entrenamiento que por definición es para toda la vida. Y por suerte, es fácil y divertido.

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