Richard Feynman y sus sueños lúcidos

Si no sabes quién es Richard P. Feynman, te lo estás perdiendo. En pocas palabras, al principio de su vida fue un niño travieso que jugaba a construir y destruir cosas. Terminó siendo uno de los mejores físicos de la historia, que además de tener una inteligencia brillantísima, tenía un carácter descarado, abierto, a diferencia de otros físicos más… aburridos.

Como profesor de universidad dio clases a alumnos de distintos cursos, pero sus clases más famosas fueron unas que él mismo preparó e impartió durante dos años para alumnos recién entrados en la universidad, en las que resumía todo el conocimiento sobre Física hasta el momento. Era un profesor genial con una capacidad de inspirar como pocos han tenido. El contenido de estos cursos, sus Lecciones de Física se siguen vendiendo en la actualidad y siguen inspirando a miles de estudiantes cada año.

La vida de Feynman fue increíblemente interesante, dado su carácter inquieto, su sentido del humor y su profundo amor por la vida. Además era un golfo, un contador de historias, y genio bromista y guasón, era único. Participó en la construcción de las bombas atómicas que en un principio estuvieron pensadas contra la Alemania Nazi y después fueron utilizadas en Japón. Posteriormente este hecho le deprimió profundamente y en en ciertos momentos estuvo convencido de que una vez que la bomba atómica había funcionado, el fin de la humanidad estaba próximo.
Pero no quiero extenderme mucho más, si te interesa siempre puedes leer alguno de sus libros con sus anécdotas.

En uno de ellos cuenta sus experimentos sobre el sueño y los sueños. Como hacía experimentos con todo, en su época universitaria probaba a quedarse dormido intentando estudiar el proceso. Así, Feynman nos regala su método para tener sueños lúcidos:

Así que cada tarde de las siguientes cuatro semanas bajaba la persiana de mi habitación, apagaba las luces y me iba a dormir. Y observaba lo que pasaba cuando me quedaba dormido.
Por la noche, me iba a dormir otra vez, así que tenía dos oportunidades al día para hacer observaciones – ¡estaba muy bien!
Al principio notaba muchas cosas secundarias que tenían poco que ver con quedarse dormido. Notaba, por ejemplo, que pensaba mucho y hablaba conmigo mismo internamente. También podía imaginar cosas visualmente.
(…)
También me di cuenta de que al quedarte dormido las ideas continúan, pero se vuelven cada vez menos lógicamente interconectadas. No te das cuenta de que no están conectadas de forma lógica hasta que te preguntas a ti mismo “¿qué me ha hecho pensar en eso?” e intentas buscar hacia atrás y ¡no puedes recordar qué demonios te ha hecho pensar en eso!

Un poco más adelante Feynman pasa a describir algunos sueños lúcidos que tuvo durante esta época de experimentación. De hecho, cuenta su primer sueño lúcido:

En la primera parte del sueño estoy encima de un tren y nos acercamos a un túnel. Me asusto, me agacho, y entramos en el túnel. Me digo a mi mismo: “puedes sentir el miedo, y puedes escuchar el sonido cambiar cuando entras en el túnel”. También me di cuenta de que podía ver los colores. Algunas personas dicen que sueñan en blanco y negro, pero no, yo soñaba en color. Entonces me encontré dentro de un vagón, y siento el traqueteo del tren. Me digo a mi mismo: “puedes sentir el movimiento en los sueños”. Camino con dificultad al final de vagón y veo una ventana, como un escaparate de una tienda. Detrás no hay maniquíes, sino tres chicas en bañador, ¡y están muy bien!

No voy a contar como continúa, pero básicamente Feynman sigue experimentando lo que puede y lo que no puede hacer dentro de un sueño. Como hacemos todos. 😉

El comentario sobre los colores tiene su sentido. Durante el siglo XX en Estados Unidos se hicieron experimentos y encuestas sobre los sueños y se encontró que un porcentaje de la población decía tener sueños en blanco y negro. Está demostrado que este hecho se debía a la televisión, que en aquella época era en blanco y negro, y supongo que tendrá bastante que ver el hecho de que la media diaria de ver la televisión era entonces superior a 3 horas. Y a pesar de Internet si no me equivoco creo que ahora es más.

Estoy seguro de que mucha gente (en Occidente) ha tenido sueños lúcidos como Feynman, de forma independiente mucho antes de que los sueños lúcidos se hicieran conocidos por todos… antes de LaBerge, antes de Origen. Si es tu caso, te saludo con todos mis respetos, compañero explorador. Y te deseo mucha felicidad en el camino.

 

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